
"Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto."
Aristóteles
Nunca podrá endulzarse la sal,
ni la tierra envolver las olas del mar.
Nunca el sol se pondrá al este,
ni la luna alcanzar el mayor brillo celeste.
Pero sí nacer estrellas que en el día no dejen de brillar.
Gaviotas que vuelen al ocaso raudas y veloces, sobre un manto de mar.
Arcoiris en la noche que iluminen las miradas,
y en el desierto tréboles de la Buena Suerte.
Nunca, nunca, dejéis de soñar
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